4 de enero de 2012

Innocence kid, I'm not playing with you.

Empieza un día como cualquiera que voy a verte; de mañana bien temprano y entre trámite que va caminata que viene perdí una rosquita me regalaste perlas y fuimos adónde vos vas todos los días y yo no pisaba hacía cuatro años más o menos.
Se me dio por reencontrar mi inocencia y me vestí con un vesitdito blanco muy blanco que brilla, tiene cuello grande, sin mangas, muy baby, me hace acordar a los que usaba cuando tenia 5, 7 años, no más.
Siempre que fui a la República lo que más recuerdo es un calor sofocante, incomodidad, dolor y llanto, eran los días en los cuales mi viejo no tenía mejores ganas que recagarme a pedos y a patadas porque yo molestaba con mis globitos de Mickey Mouse y quería "lo le patine" (los patines, en castellano)
Cuestión que el sol abrasaba el suelo y las sombras estaban bajo los árboles entre tererés fallidos y la búqueda de lugares para ponernos íntimos.
Trataste de abrir ese candado que no cedió y habria sido una genialidad si hubiese abierto
Pero el Destino quería que encontrásemos ese barranco como quiso que te encontrara el 1/11
Profanando lugares de antaño mientras las muñecas nos observaban, la ambrosía siempre puede más y el juego de la seducción me resulta demasiado entretenido.
Claro, me gusta.
Seguí así.
Tuve que lastimarme para darme cuenta de que siempre fue un idiota para ser libre finalmente.
Inocencia perdida e inocencia latente, ingenuidad blanca, miedito, exhibicionismo y besos voraces.
Me encanta ser tu droga.
Si querés más vení; yo también necesito dosis de vos.
Me hacés tan bien.
Es muy lindo amarte.
Y no es cursilería ni cliché, es la libertad de una soñdora que ahora no tiene nada que esconderte.
Yo también estoy a tu merced.
Pero jamás intentes domarme; soy así y no vas a cambiarme como yo no quiero que cambies
Los días tienen otro color
Gracias.

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